ProyecTIC en Brasil: crónica de un encuentro tecnolúdico

El pasado mes de octubre nuestro compañero Néstor Jaimen participó en el seminario “Convergencias, medios en la educación y nuevos tecnologías inmersivas” de la Universidad Federal de San Carlos (Brasil), donde presentó ProyecTIC, el programa educativo de ArsGames validado por la Secretaría de Educación Pública de México. Ahora nos reporta una crónica de su participación donde nos comparte las experiencias y sinergias surgidas. Crónica muy pertinente para entender los retos educativos del siglo XXI. Y más pertinente aún si atendemos a la nueva realidad institucional y social a la que se enfrenta Brasil tras sus últimas elecciones.

El vídeo de su conferencia se encuentra completo aquí.

ProyecTIC en Brasil: crónica de un encuentro tecnolúdico

[Néstor Jaimen]

Los pasados 9 y 10 de octubre participé de Aperstart, una iniciativa de Lab.Artgame, asociación brasileña joven pero con una misión clara: impulsar el reconocimiento cultural del videojuego. La invitación fue a dar una conferencia sobre ProyecTIC y una Formación de Formadores para profesores y alumnos de la Universidad Federal de Sao Carlos (UFSCar), de lo que resultó una rica experiencia de debate y aprendizaje.

Nos habíamos conocido el año pasado en Ciudad de México después de que Thiago Fabril, presidente de Lab.Artgame, realizara una estancia con ArsGames de dos semanas. El poco tiempo bastó para hacernos buenos amigos, aun cuando coincidió con una de las semanas de trabajo más pesadas. Por aquel entonces recibimos la invitación para colaborar en el piloto de Autonomía Curricular (componente de la nueva Reforma Educativa 2017), con lo cual, de un día para otro, nuestra prioridad cambió: teníamos que hacer un estudio en profundidad del nuevo modelo educativo y redactar una propuesta de contenidos en menos de un mes. Fue así como se gestó ProyecTIC (asignatura que hoy se imparte en diversas escuelas públicas y privadas de México), nacimiento que en cierto modo compartimos con Thiago durante su estadía.

Precisamente un año después me encontraba en Brasil para dar a conocer los resultados. Lamentablemente, llego el día de mi ponencia y yo seguía sin hablar razonablemente el portugués, no obstante no se me asigno un traductor. Mis anfitriones insistieron en que “así nos entendíamos”, con lo cual, escéptico, me tuve que “aventar” así sin más. Y en efecto, el idioma no fue una barrera. No solamente el público entendía lo que les decía, incluso los traductores de libras (lenguaje gestual para sordos), sin ser bilingües, traducían sin problema lo que yo hablaba. Pero lo verdaderamente sorprendente fue que terminada la conferencia muchas personas se acercaron a hacerme el mismo comentario: “Parecía que estabas hablando de Brasil”. Al día siguiente ocurrió lo mismo en el taller, numerosos asistentes veían reflejadas las problemáticas de la educación brasileña en las mexicanas. Y viceversa, con cada experiencia que me contaban yo no veía diferencia con México.

Al cabo de las actividades, generamos un ambiente muy estimulante, compartiendo ideas y experiencias en un portuñol cada vez más refinado. De todo, principalmente dos cuestiones me resultaron muy llamativas y son las que quiero aquí compartiles:

  1. La universalización de la educación cada día resulta más inabarcable: Durante la conferencia del día 9, uno de los principales puntos a tratar fue por qué México requería de una reforma educativa. Yo les explicaba, en palabras de la misma Secretaría, que México arrastraba una ley educativa casi intacta desde la Revolución mexicana. Este primer proyecto en democracia tuvo el objetivo, por otra parte loable, de llevar educación laica y gratuita a todo el país. En la actualidad, sin embargo, ha resultado cuestionable por sus pretensiones universalistas. El hecho es que hoy la educación mexicana resiente un modelo que no es comprensivo con los múltiples contextos de un país tan grande y heterogéneo: con diferentes idiomas y herencias culturales, así como niveles socioeconómicos.
    En este sentido, la Reforma Educativa, a través de Autonomía Curricular, tiene el objetivo de que cada escuela tenga un área donde elegir su propio camino curricular. Más allá de la viabilidad de la nueva reforma, y su implementación, es así como se justifica. Lo llamativo fue que muchos participantes se acercaron a mí para compartirme que en Brasil tenían las mismas preocupaciones, producto de la misma incapacidad por generar un programa universal.
  2. Hay una gran necesidad de afrontar la educación desde las pedagogías libres: Sin duda, durante la formación de formadores, fue bastante patente el interés por las pedagogías libres como modelo no sólo útil sino necesario en aras de una educación significativa y autónoma. Los temas que abordamos fueron: participación en la ciudadanía digital, autogestión del conocimiento y brechas digitales, entre otros. Tópicos que de una u otra forma nos atañen a todos en un mundo globalizado.
    Para reducir lo más posible la brecha del lenguaje, yo procuré acompañar la parte introductoria con ejemplos y experiencias cotidianas de la escuela mexicana. Fue ahí donde nuevamente se hizo patente un lazo con Brasil, y es que ambos países tienen un pasado, no sólo en lo educativo, fuertemente marcado por una sociedad en extremo autoritaria y jerarquizada. Mientras debatimos sobre nuevos enfoques libertarios en la educación tecnológica, se generaban las mismas dudas que alguna vez yo también tuve: ¿cómo es posible que los maestros acepten nuevas estrategias menos directivas?, ¿cómo restablecer la confianza con el alumnado y fomentar que éste pueda asumir su libertad de un modo productivo y saludable?

¿Por qué digo todo esto? Pues porque hoy, que hace ya más de un mes de mi estancia en Sao Carlos, las políticas educativas de Bolsonaro hacen eco en todo el mundo: purgas políticas contra los maestros, educación militarizada, revisionismo histórico… En fin, todas ellas propuestas que chocan diametralmente con el ambiente libertario que viví aquella semana. En mi experiencia, hay un deseo porque la educación en Brasil no retome las mismas estrategias impositivas, que tantas veces se han demostrado esponsables del absentismo escolar y que generan más brechas que aprendizaje.

Hoy me acuerdo de los profesores que participaron de Aperstart hace un mes y sé que el reto que viene para ellos es enorme. Lo único que me queda pensar es que de ellos depende que la educación en Brasil no dé un retroceso histórico en los próximos años.

 

P.D.: Con cariño y agradecimiento para mis anfitriones Thiago, Renato, Berenice y Paulo.

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